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Especial Mes de la Mujer: “El transporte no es cuestión de género, sino de preparación y resultados”, destacó Carolina Burgueño, jefe de Ventas de Camiones y Marketing de José M. Durán SA


22.03.2026
Especial Mes de la Mujer: “El transporte no es cuestión de género, sino de preparación y resultados”, destacó Carolina Burgueño, jefe de Ventas de Camiones y Marketing de José M. Durán SA

Carolina Burgueño, jefe de Ventas de Camiones y Marketing de José María Durán, construyó su camino en el sector desde el aprendizaje en campo y el vínculo directo con el cliente. En una industria en transformación, destaca el valor de la preparación, la consistencia y la profesionalización como claves para crecer y liderar.

¿Cómo fue tu camino para llegar a ocupar el rol que hoy tienes dentro del sector del transporte?

Llegué a José María Durán S.A. a principios de 2021 como asesora comercial. Hasta ese momento, el sector del transporte no formaba parte de mi experiencia profesional ni de mis intereses personales. Justamente por eso, fue un desafío enorme y también una gran oportunidad de crecimiento.

Ingresar al rubro implicó estudiar en profundidad el producto, la marca, el mercado y la lógica del negocio. Pero el aprendizaje más valioso estuvo en la ruta. Recorrí el país visitando empresas grandes, medianas y pequeños transportistas que viven su camión como parte de su historia y su proyecto de vida. Ese contacto directo me permitió comprender la dimensión real del transporte en Uruguay.

Más adelante asumí la coordinación de Experiencia de Cliente a nivel nacional, ampliando mi mirada más allá de la venta. En junio de 2024 asumí la jefatura de Venta de Camiones y Marketing Scania. Fue un proceso construido sobre preparación constante, cercanía con el cliente y resultados sostenidos.

El transporte ha sido históricamente un sector masculinizado. ¿Qué desafíos encontraste como mujer, y cómo los enfrentaste?

Es un sector tradicionalmente masculino y, en mis primeras visitas, sorprendía ver a una mujer vendiendo camiones. La pregunta habitual era: “¿Qué hacés vos vendiendo camiones?”, y mi respuesta era simple: “¿Por qué no, señor?”

También surgía la curiosidad por mi trayectoria, y durante un tiempo sentí que debía explicarla con mayor detalle. Con el tiempo entendí que la credibilidad no se construye desde el discurso, sino desde el conocimiento, la coherencia y la consistencia en el trabajo.

En esta industria, el respeto se gana estando preparada, escuchando y cumpliendo. Cuando la conversación se centra en el negocio y en el valor que uno aporta, el género deja de ser relevante.

¿Qué crees que aportan las mujeres al sector del transporte, y qué cambios positivos ves en los últimos años?

La incorporación de mujeres aporta miradas complementarias: orden, planificación, atención al detalle y fuerte orientación a la experiencia del cliente. Pero, sobre todo, aporta diversidad de enfoques, algo que fortalece cualquier organización.

En los últimos años el avance es claro. Cada vez vemos más mujeres desempeñándose como conductoras, técnicas en taller, asesoras comerciales y liderando equipos. Es una evolución natural de un sector que se profesionaliza y que demanda cada vez mayor preparación.

¿Qué mensaje le darías a otras mujeres que hoy están pensando en desarrollarse profesionalmente dentro del transporte?

Que se preparen y se animen. Es una industria exigente, pero llena de oportunidades para quienes están dispuestas a asumir el desafío.

Con formación, respeto y constancia, las puertas se abren. El transporte necesita talento, compromiso y responsabilidad. Cuando esas condiciones están presentes, no hay límites reales para crecer.

¿Cómo imaginas el rol de la mujer en el transporte en los próximos años, y qué lugar debería ocupar?

El transporte está en plena transformación: eficiencia energética, tecnología aplicada, digitalización, conectividad y estándares cada vez más altos de seguridad y gestión.

No me gusta hablar del “lugar que deberían ocupar las mujeres”. El lugar lo ocupa quien está preparado para asumirlo y aportar valor.

El transporte no es cuestión de género. Es cuestión de trabajo, preparación y responsabilidad. Y en esto, todos podemos estar a la altura.